miércoles, 10 de febrero de 2010

POBLACION - AGUA

NUESTRA REALIDAD...

Con el crecimiento de la población del mundo y el aumento del uso de agua por persona, la demanda de agua dulce se está elevando enormemente. Pero los suministros de agua dulce son limitados y se cierne sobre ellos la amenaza de la contaminación. Para evitar una crisis, muchos países deben conservar agua, reducir la contaminación, regular el suministro y la demanda y contener el crecimiento de la población.

¿Qué puede hacerse?

Para evitar que a la larga se produzca una catástrofe, es importante actuar ahora mismo y desacelerar el crecimiento de la población a fin de contener el aumento de la demanda de agua dulce. Actualmente, en numerosos países en desarrollo millones de personas quieren planificar sus familias y practicar la anticoncepción. Los programas de planificación familiar han sido muy importantes para asegurar la salud reproductiva individual y reducir los niveles de fecundidad nacionales. La continuación y ampliación de estos programas también puede ayudar a que el crecimiento de la población se vaya frenando y llegue a niveles sostenibles en relación con el suministro de agua dulce.

Hacia la revolución azul

El mundo necesita una "revolución azul" para conservar y ordenar los suministros de agua dulce en vista de la creciente demanda del crecimiento demográfico, la agricultura de regadío, las industrias y las ciudades —así como la revolución verde transformó la agricultura en los años sesenta. Para la revolución azul se requerirá que se den respuestas coordinadas a los problemas en los niveles local, nacional e internacional.

En el plano nacional, especialmente en las regiones con escasez de agua y alta densidad de población, la adopción de una perspectiva de ordenación de una vertiente o cuenca hidrográfica es una alternativa necesaria frente a políticas no coordinadas de ordenación de las aguas por jurisdicciones distintas.

En el plano internacional, los países que comparten cuencas hidrográficas pueden adaptar políticas factibles para ordenar más equitativamente los recursos hídricos. Las organizaciones de desarrollo deberán ocuparse más de asegurar el suministro y gestión de los recursos de agua dulce y de proporcionar saneamiento como parte de los programas de desarrollo y salud pública.

Un mundo con escasez de agua es un mundo intrínsecamente inestable.

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